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¡La “comida sana” no existe! Toda la comida física es pura negatividad

La comida física sirve para alimentar el cuerpo físico que es negatividad.

La negatividad se alimenta de negatividad


NO PUEDE SER DE OTRA MANERA.


Hay algunos vegetarianos y veganos que no comen carne por EL MIEDO A LA MUERTE que tienen. Si esos vegetarianos y veganos tuvieran consciencia más allá del cuerpo físico sabrían que la muerte no existe.


Por lo tanto, no comer carne animal porque se está en contra de matar a los animales en realidad es decir: “No como carne porque le temo muchísimo a la muerte de mi propia carne”. Todos vamos a morir, animales y humanos, y el hecho de que unos mueran antes que otros no tiene mayor importancia. Otro debate serían las maneras de matar a los animales. Por muy increíble que parezca desde el punto de vista de la mente inferior, sí es posible matar con amor. Por desgracia, no es así como se matan los animales actualmente. Si se tuviera que estar en contra de algo, lo cual nunca es aconsejable, entonces se tendría que estar en contra de las formas de matar a los animales y no de la muerte en sí.


Por otro lado, la mayoría de los vegetarianos y los veganos no son conscientes de que los vegetales que se comen también son cadáveres: cadáveres vegetales. El hecho de que una planta no pueda chillar, morder e intentar huir cuando se la intenta matar, no significa que no se le esté haciendo daño y que ella, a su manera, no esté luchando por su vida. Un vegetal cuando se lo arranca de la tierra o cuando se arranca un fruto de su tallo, él sufre tanto como un animal cuando se lo mata. Los frutos que no se arrancan sino que caen por sí solos, no dejan de ser cadáveres, partes moribundas de un cuerpo vegetal.


Da igual si comemos carne o verduras, en todo caso estaremos comiendo “muerte”. Los dos únicos alimentos que no representan la muerte sino la vida, y que curiosamente los veganos no consumen, son: los huevos y la leche. La leche sirve para alimentar nuevas vidas y los huevos para lo mismo, para que de ellos nazcan nuevas vidas. Aun así, tanto la leche como los huevos tienen vibraciones energéticas muy por debajo de lo que se podría llamar “positivo”.


De momento en la Tierra la comida positiva no existe. Esa comida capaz de subir el nivel vibracional del ser humano hacia la positividad, no existe. Entre la comida que tenemos ahora en la Tierra, podemos elegir entre aquella que nos bajará mucho el nivel vibracional y aquella que nos bajará poco. En todo caso, al ser negativa, siempre tirará de nosotros hacia abajo, hacia la negatividad. Actualmente la humanidad se está alimentando solo de muerte.


Todavía no existe la comida que nos pueda hacer subir el nivel vibracional de nuestro ser. Sin embargo, sí existe una bebida que nos puede ayudar a elevar el nivel vibracional de nuestro ser: el agua con vibraciones cósmicas, “el agua perfecta”, lo que antiguamente se conocía como “el agua bendita”. “El agua bendita” no es el agua de la iglesia. El agua de la iglesia normalmente suele ser el agua del grifo. “El agua bendita” antes era algo que se podía encontrar “por casualidad” y raramente en la naturaleza. La gente se daba cuenta de que esa agua tenia propiedades diferentes a las de las aguas normales y le ponían el nombre de “bendita” a la vez que se inventaban una historia religiosa para explicar su eficacia.




Pero ya no hace falta buscar en la naturaleza los poquísimos manantiales de esta agua, ya existe en la Tierra materializado un aparato que puede modificar la estructura molecular de cualquier agua llevándola a su estado de perfección convirtiéndola así en “agua bendita”. Ese aparato se llama EMO y todavía no tiene mucha importancia para la humanidad porque la humanidad en su mayoría todavía no tiene la madurez espiritual suficiente como para entender la diferencia entre un agua normal y un agua tratado con EMO. El nivel vibracional de un agua tratado con EMO está muy por encima de las vibraciones comunes que conocemos en la Tierra. Consumiendo esta agua, incluso estando cerca de ella, todo el agua del cuerpo físico que es un 75% se sintoniza con esas vibraciones superiores, ayudando a la persona a alzarse espiritualmente. Esta agua es el agua del futuro. Por ese camino irá la comida también.


Se inventarán aparatos y maneras de producir comida sin causar muertes o daños a vegetales o animales y el nivel vibracional de esa comida del futuro estará muy por encima de lo que conocemos hoy en día, ya que, vuelvo a repetir, toda la comida que consumimos hoy en día, sin excepciones, ES NEGATIVA. La comida del futuro, desde el punto de vista que tenemos hoy, será “artificial”, fabricada en los laboratorios.


Los cuerpos que se alimentarán con esta comida de vibraciones cósmicas serán cuerpos positivos. La estructura molecular de los cuerpos físicos del futuro cambiará. Cuando la negatividad desaparezca, los cuerpos físicos cambiarán también y los alimentos para esos cuerpos, por supuesto, tendrán que ser diferentes, tendrán que ser positivos.


Cuando un ser humano “muere”, abandona su cuerpo físico, se desintegra su cuerpo etérico y se va al mundo astral esperando su segunda muerte. Aunque el alma esté ya en el plano astral o incluso en el plano mental superior, dentro del cuerpo físico muerto todavía quedan restos de energía del alma que se ha ido (materia etérica). De la rapidez con la que esa energía vaya abandonando el cuerpo físico depende la rapidez con la que se irá descomponiendo el cuerpo físico. Las almas más maduras no tienen ningún problema con esto porque no se identifican con la materia físico-etérica. Pero para las almas más jóvenes y más débiles, esta energía “suya” (ellos la sienten como suya) que todavía queda en el cuerpo físico puede suponer un problema, ya que tiraría de ellos hacia abajo, hacia ese cuerpo muerto y hacia el plano físico en general y el alma no tendría fuerzas suficientes para resistirse, quedaría “atrapada en este mundo”. Por eso en algunas culturas, el cuerpo muerto se incinera lo antes posible para eliminar los restos de la energía del alma (materia etérica) dentro de él y para que el alma quede totalmente libre del plano físico.


Cocinando los alimentos a fuego hacemos lo mismo: aceleramos el proceso de salida de la materia etérica del cuerpo físico muerto, ya sea animal o vegetal. Cuando matamos a un animal o un vegetal, aunque su “alma”* abandone el cuerpo, su energía seguirá estando ahí por algún tiempo. Según la energía vaya abandonando el cadáver animal o vegetal, el proceso de putrefacción se llevará a cabo.

Comiéndonos un vegetal crudo, sin haberlo tratado a fuego, nos estamos comiendo un cadáver con la energía del “alma” (materia etérica) todavía presente. Por supuesto, lo mismo pasa con la carne cruda.


Uno de los argumentos que los que no comen carne exponen para justificar su elección es que comiendo carne animal en realidad uno se come la energía del “alma” animal. Creen que comiéndose un trozo de carne animal se están comiendo los miedos y las negatividades del animal muerto. La energía del “alma” animal está mayormente en la sangre. Cocinando bien un trozo de carne de tal manera que ya no quede nada de sangre, se elimina toda la energía del “alma” animal. Esa es la esencia de la cocina judía “kosher”: el no comer la sangre animal. Y el motivo es ese: en la sangre está “el alma”, o mejor dicho, la energía del “alma” animal.


Los vegetales son energía femenina y los animales energía masculina. Los vegetales son energía pasiva y los animales activa. Aun cocinando a fuego los alimentos y extrayendo de ellos toda la energía del “alma” (materia etérica), siempre estaremos consumiendo la esencia vegetal o animal, o sea esencia femenina pasiva o activa masculina. Las personas que se dedican a la meditación, que ya han visto los primeros rayos de luz y trabajan para potenciar su principio femenino positivo, suelen ser vegetarianos o veganos porque lo que necesitan es que el aspecto pasivo de los vegetales les potencie su propio principio pasivo. Si comieran carne, esa energía masculina les incitaría a ponerse en acción y eso es lo que ellos no necesitan. Necesitan la pasividad de los vegetales para poder recibir, en ese estado de pasividad, la luz divina y la información de los planos superiores de consciencia. Por otro lado, para las personas que están en el proceso de desarrollo de la mente, es completamente desaconsejable que consuman exclusivamente comida femenina (vegetariana), ya que ella les dificultaría el mantener el ritmo de actividades que necesitan para disciplinar su mente salvaje y rebelde (mente inferior) . A una persona que ya está en el cuerpo causal, a ella le da lo mismo qué comida consume, ya que a este nivel las dos energías están presentes en toda su positividad. Por lo tanto, la persona necesita de las dos energías y es consciente de que cualquier alimento físico que consuma tirará de ella hacia abajo, hacia la negatividad ..

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